20-05-2017. UN HOMBRE CABAL
Hace tiempo decidí no escribir más comentarios necrológicos, después de haber hecho bastantes. Interrumpo ahora esa norma autoimpuesta, aunque no voy a hacer exactamente una necrológica, al uso habitual en el terreno periodístico, pero sí me pide el cuerpo decir algo de Andrés Moya, cuya súbita muerte tanto nos ha impresionado a la mayoría. A mí, desde luego. Tres días antes habíamos coincidido en un acto literario y casualmente nos sentamos uno junto al otro, lo que dio ocasión a charlar un buen rato. Hizo un comentario elogioso sobre estos artículos y eso siempre satisface la pequeña vanidad que uno tiene (no tanto porque se valoren, sino porque se lean) y a la vez me habló de un par de asuntos, uno de ellos francamente interesante, que anoté mentalmente para seguirle la pista más adelante. Con Andrés Moya desaparece realmente una etapa completa de la vida de esta ciudad, que él contribuyó sobremanera a definir ...