30-03-2018 SILENCIO ENTRE LOS MUROS DE SAN MIGUEL
El 17 de abril de 1962, martes santo (aquel año la celebración fue muy tardía), la iglesia de San Miguel abría sus puertas por primera vez para que, casi pisando los talones de los operarios que apenas unas horas antes habían terminado los últimos retoques, entrara un público entre curioso y escéptico, para experimentar en sus propias sensaciones lo que estaba a punto de ocurrir. Como sucede con todo descubrimiento o innovación, el título no aventuraba realmente lo que había tras él y, menos aún, hasta dónde se podría llegar, si era algo llamado a evaporarse con la fugacidad de lo inútil o tendría fuerzas para prolongarse en el tiempo y, casi, en el espacio. Se ha contado ya muchas veces, pero estas cosas conviene repetirlas, porque la memoria es frágil y la de las nuevas generaciones prácticamente no existe, convencidas de que solo lo nuevo e inminente tiene algún valor. La iglesia de San Miguel había sido restaurada por el Estado con proyecto y di...