10-04-2016. ÚLTIMOS DÍAS DEL HOCINO DE FEDERICO MUELAS
88 peldaños separan el borde de las riscas del Huécar, al lado mismo del castillo y frente a los mesones que ahora cubren esta vertiente del que fue hasta no hace mucho un barrio marginal, de la cancela semiabierta, desmochada ya, que da paso al sendero de cipreses por donde se llega a los restos supervivientes, misteriosamente todavía en pie, agitándose al compás de los aires tormentosos, de uno de los últimos hocinos (si no es ya el último de todos) que antaño formaron parte ineludible del paisaje inmediato de Cuenca. Hago este sendero arriscado, una vez más, pisando alternativamente las grandes losas, donde las hay, y la tierra seca, peleando con el abundante matorral que pretende sepultar el camino, hasta llegar al que fue hocino de Federico Muelas. Junto a la cancela, una gran hornacina vacía recuerda que aquí estuvo una imagen de la virgen a la que el poeta rendía ritual homenaje cada vez que cruzaba esta pu...