27-01-2018. HAY VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE
No creo que se den muchos casos en que la persona cuyo nombre sirve para denominar un centro de enseñanza mantenga relaciones íntimas con él, incluso después de haber muerto y ello es así, entre otros motivos, porque generalmente estos bautizos nominativos suelen recaer en personajes históricos -Alfonso VIII, Hervás y Panduro, Fray Luis de León, Jorge Manrique- que, naturalmente, ni están ni estuvieron nunca en condiciones de conocer siquiera cual pudiera ser el aspecto físico del edificio señalado para recibir su nombre, mucho menos aún sus características internas ni la forma de ser de quienes lo ocupan. Hay un caso ciertamente excepcional y a él me refiero en estas palabras, el del instituto Fernando Zóbel de nuestra ciudad, que fue bautizado así cuando aún vivía la persona (no quiero limitarme ...