06-04-2018 DESCUIDOS EN LA CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO
A todo el mundo, empezando por el nutrido repertorio de autoridades de todo signo, color y condición, y pasando por la ciudadanía de a pie, se le llena (se nos llena) la boca proclamando a los cuatro vientos la maravilla de que esta ciudad sea Patrimonio de la Humanidad. Sería mejor menos palabrería vana y más cuidadosa atención a los valores que dieron lugar a esa declaración universal y que están en constante riesgo de alteración. Como se ha escrito muchas veces, Cuenca (su casco antiguo) es de una fragilidad exquisita y como sabemos bien, los seres débiles o quebradizos necesitan más atenciones que quienes están perfectamente dotados para defenderse ellos mismos. El cuidado de la ciudad antigua no pasa solo por atender debidamente las cuestiones generales que afectan a la totalidad del recinto sino que incluye, y ahí nos duele, los detalles puntuales que marcan casi cada metro de cada calle, rincón o plazuela. En ese punto es donde los p...