26-06-2016. LA MELANCÓLICA BELLEZA DE EL ROSAL
Sobre las ruinas, sobre cualquier tipo de ruina, son siempre aplicables los emocionados versos de Rodrigo Caro ante la sombra demolida de lo que había sido la bella Itálica: “ Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora / campos de soledad, mustio collado, / fueron un tiempo Itálica famosa”, como lo fue el convento de Nuestra Señora del Rosal, que en las afueras de Priego, en la carretera hacia Alcantud, viene ofreciendo a la contemplación de los pocos seres humanos que de vez en cuando nos acercamos hasta allí, la oferta de su permanente y desamparada desnudez, expuesta a la inclemencia de un tiempo que no perdona ni tolera. Sobre estas ruinas admirables, bellísimas, campa no solo la melancolía de la historia maltratada sino también mi propia experiencia personal que vuelve una y otra vez a este punto, como si fuera parte de mí, a través de un singular hilo de comunicación. Diego Jesús Jiménez escribió sobre estas ruinas un emotivo poema y me lo dedicó; eso introd...